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19/01/08

De aquellos polvos, estos lodos




Las comunidades bilingües, o mejor dicho, con dos lenguas oficiales, vivimos en España subyugadas a la consideración de que debemos conocer bien la lengua mayoritaria, en todas el castellano, y luego si aprendes la que originariamente ha supervivido desde antes que este último se impusiera, pues eso que tienes, aunque si decides lo contrario este hecho no te va a impedir desenvolverte plenamente en sociedad, ya que la lengua mayoritaria sí se puede imponer pero no la lengua originaria, es un derecho pero no una obligación según la mayoría de los estatutos de autonomía de estas comunidades. Así es como ha sido desde siempre y así es ahora, sólo que claro, ahora estas lenguas más minorizadas que minoritarias (el catalán ocupa en el mundo el 88 en número de hablantes, por delante del búlgaro, por ejemplo) tienen sus días contados como auguran ya múltiples estudios.

Numerosos ejemplos de minorización de la lengua autóctona los tenemos en ilustres investigadores y críticos literarios de consideración académica más que probada pero, bajo mi punto de vista, con una sensibilidad lingüística nula hacia la lengua, o más bien, hacia la lengua de los otros, que desmerece bastante su labor.

Los que redacten el Diccionario tendrán que saber que no se trata de falsificar una lengua recurriendo en caso de necesidad al portugués o fraguando derivados seudo populares del latín (como el caiderádego del que se burlaba Unamuno). Los que formen ese Diccionario tendrán que saber que el gallego es hoy una lengua por un lado rural y por otro poética, y nada más; que para escribir ciencia o filosofía los gallegos tendrán que escribir en castellano (que lo hacen espléndidamente).

Dámaso Alonso (1950)

18/12/03

La Muerte de la Lengua

En el País Valencià está pasando algo muy grave, están matando a la lengua. Lo peor, es que muere sufriendo los cuidados de quienes creen sanarla, es como alargar la pesadilla de un cáncer, con medicinas del corazón. Todo ocurrió un día en que los políticos decidieron hacer de filólogos entendidos, ese día decidieron crear la Academia Valenciana de la Lengua con un objetivo bien definido: el idioma del Reino de Valencia, no ha de ser otro que el valenciano, no podemos permitir que se hable aquí el catalán, en Valencia se habla el valenciano y vamos a hacer todo lo posible por demostrarlo, ¿cómo? Dinero y mentiras.

La primera opción fue encontrar personalidades de peso dentro de las universidades que creyeran en ese proyecto, en principio no les resultó fácil, pero fueron muy tentadores. Mientras los miembros de la RAE, tienen un sueldo simbólico como miembros de tal organización (creo que es uno o dos euros lo que consta en nómina); los reales miembros de la Academia Valenciana de la Lengua, cobran unos 66.000 euros al año (11 millones de pesetas) sólo por ser académicos de esta insigne asociación, sin contar otros asuntos como el coche oficial que les pone la Generalitat, entre otros servicios a costa del contribuyente. No se sentirán seguros, aunque no está mal por lavar la cara de la vergüenza. Hoy la ley los ampara, hasta tal punto que han anulado titulaciones universitarias, un ejemplo es que este pasado año los licenciados en filología catalana se vieron obligados a pasar un examen de nivel en "valenciano" para poder presentarse a las oposiciones de secundaria que se convocaron. Por si esto fuera poco, ahora el Ministerio de Educacion decide que en las Escuelas Oficiales de Idiomas, se imparta catalán y valenciano. Ante tal despropósto el Instituto Lluis Vives ha lanzado un comunicado al que invito a que os sumeis.

A ningún andaluz se le ocurre pensar que su idioma no es el castellano, a ningún navarro de la zona euskera, se le ocurre pensar que ese no es su idioma, ni a ningún catalán se le ocurre pensar que es trilingüe porque a parte del castellano y catalán, sabe hablar el valenciano, por no hablar del mallorquín, hecho que los convierte en quatrilingües. Sin embargo, aquí hay un horror general a admitir que nuestro idioma es catalán. Este horror se convierte en orgullo delirante a la hora de motivar estos planteamientos.