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4/02/08

Sintaxis personal

Sin apenas darse cuenta, se convirtió en una oración pasiva, o mejor, en una sujeta paciente, que depende su humor del complemento agente que necesita. Comenzó sintiéndose a menudo el complemento circunstancial, ese que si desaparece de la oración, ésta no pierde su sentido aunque, no podemos negarlo, empobrece su significado. Un CC de lugar, tiempo, modo e instrumento, ah! y de compañía, por supuesto. Ella presiente que está a punto de estar subordinada, y duda sobre si es mejor que ser disyuntiva o adversativa, esa opción pocas veces le resulta bien, la enfrenta o le hace discutir, cosa que la aterroriza.

Hoy espera impaciente el tiempo de transformarse por fin en la deseada coordinada copulativa, una sujeta activa ligada al nexo que le traerá una agradable compañía. Entonces, por fin se liberará, será capaz de obviar la implicación lógica que la obligaba a hacer concesiones o a pensar, hasta caer exhausta, las causas y las consecuencias de su situación en el mundo donde le tocó significar. Aunque claro, una cosa no puede olvidar, la finalidad, su finalidad: sostenerse por sí sola aunque su vida esté compuesta.


[La opción matemática se titula Aritmética imperfecta]

7/09/06

Estación Central de Estambul

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Escondidos entre las sombras del parque más turístico de Estambul, estos hombres se ganan la vida rodeados de contrastes: personas, culturas, religiones... Nosotros los miramos mientras siguen ajenos a todo, menos a las prestadas palabras que transcriben.

Presenciar este escenario me trasladó a otro, esta vez cinematográfico, el de la película Estación Central de Brasil, donde una maestra de escuela retirada se ganaba la vida escribiendo las cartas que los analfabetos no podían elaborar ellos solos.

7/06/06

Cocinar y Escribir

Ojeando un libro, leo la siguiente cita extraida del libro La cocina de la escritura de Daniel Cassany, la autora del texto es Glòria Serres:

El proceso de escribir me recuerda los preparativos para una fiesta. No sabes a cuánta gente invitar, ni qué menú escoger, ni qué mantel poner... Ensucias ollas, platos, vasos, cucharas y cazos. Derramas aceite, lo pisoteas, resbalas, vas por los suelos, sueltas cuatro palabrotas, maldices el día en que se te ocurrió la feliz idea de complicarte la existencia. Finalmente, llegan los invitados y todo está limpio y reluciente, como si nada hubiera pasado. Los amigos te felicitan por el banquete y tú sueltas una de esas frases matadoras: Nada, total media hora... ¡Todo se ha hecho en el horno!

12/12/05

Ocupada

Puede que Pavese tenga razón.

Debe de ser importante que un joven siempre ocupado en estudiar, en volver páginas, en leer y releer, hiciese su gran poesía sobre los momentos en que salía al balcón o de estar bajo un arbusto o en el ribazo o en un campo verde. (Silvia, Infinito, Vita solitaria, Ricordanze.) La poesía nace, no de la our life's work, de la normalidad de nuestras ocupaciones, sino de los instantes en que levantamos la cabeza y descubrimos con estupor la vida. (También la normalidad se convierte en poesía cuando se hace contemplación, es decir, cesa de ser normalidad y se convierte en prodigio.)

Aquí se comprende por qué la adolescencia es gran materia de poesía. Se nos aparece a nosotros -hombres- como un instante en el que todavía no habíamos inclinado la cabeza ante las ocupaciones.



Cesare Pavese, El oficio de vivir