25/2/11

AGHHH!

La indignación que sentimos por estas tierras por el corte de la emisión de TV3 hace mal y se traduce en rabia, a veces no contenida. Hoy, como cada viernes, al leer la Cartelera Turia me encuentro con la siguiente columna de “Conxa Daroca” (¿pseudónimo?), reproducida en su sección Radiotelefaba. No puedo estar más de acuerdo.

¿No nos merecemos TV3?

Busque, compare, y si encuentra una televisión autonómica mejor, más plural, de mayor calidad, que de verdad vertebre y defienda la lengua propia, que no avergüence ni calle ni oculte, que no provoque las comparaciones siempre odiosas, húndala a multas, estrangúlela, asfíxiela hasta que tenga que cerrar, para que después del apagón analógico en la Comunidad Valenciana llegue el apagón de TV3, la noticia que se cuela en la red vestida de indignación en un fin de semana en el que las calles de muchos países se llenan de gritos de libertad reprimidos y machacados. Aquí lo que muere es una opción de pluralidad, de libertad para elegir, que formaba parte de nuestra vida cotidiana televisiva desde hace muchos años. Ahora nos impiden tenerla ¿Por qué será? ¿Por qué les molestaba tanto que viésemos TV3, si la entendemos a la perfección, mejor que a otras que hablan castellano pero con un lenguaje de mierda, o que otras que hablan un valenciano lleno de mentiras y silencios? No han cejado hasta conseguirlo, imponiendo la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón y la pluralidad. Como si les hiciésemos algún daño. ¿Y tú qué miras? Imagen en negro, rabia, consternación y un Eliseu Climent que en rueda de prensa recuerda que fue precisamente Acció Cultural la entidad que más se movilizó en demanda de una Televisión Valenciana pública y de calidad, no esa bazofia ruinosa que cuesta cada vez más defender y mantener.

Doy un salto en el tiempo hasta una par de semanas antes, hasta el debate emitido en La 2 de TVE, esa cadena que ahora apenas merece un mínimo recuedro en letras minúsculas en la página de programación de El País, bajo el título ¿Tenemos la televisión que nos merecemos? Me da por pensar que estos multadores ya han decidido por nosotros, los que han llevado a la asfixia económica a Acció Cultural para que cesasen los repetidores que ellos gestionaban pero que se montaron con dinero de todos, con bonos de mil pesetas que costaba un montón colocar a los amigos y conocidos. Piensan que los valencianos no nos merecemos ver esa televisión vecina. Si fuese ucraniana, o de la otra Polonia, o una de las de tarot y adivinaciones, o emitiese insultos y bajas pasiones en la franja porno, sería distinto. Prefieren eso a una señal que venía de esa comunidad con la que lingüísticamente nos entendemos a la perfección, por mucho que se empeñen y se rasguen las vestiduras con argumentaciones tan cutres como la de que el hombre del tiempo emplea la expresión “País Valencià”. Frente a la televisión sin fronteras en un mundo global donde poder comunicarse y compartir “on line” con cualquier lugar del planeta, la contumacia por aniquilar, por acallar, por poner puertas al campo televisivo, como si ver TV3 fuese feroz disidencia, quinta columna, enemigo infiltrado y a las puertas, nos parece una total aberración, y más si la comparamos con los contenidos de Canal 9, que ha traicionado todos aquellos objetivos para los que fue creada.

Para acabar, otro aviso a navegantes no menos descorazonador de la revista, esta vez de la sección El huevo de Colón:  

GRANDES enigmas de la humanidad. ¿Existe Alarte? Y en ese caso, ¿para qué?

18/2/11

Sense senyal