13/12/09

Ella y Él

Ella le contó que muchas veces creyó que iba a ser alguien, no el alguien que todos somos, sino ALGUIEN, así, en mayúsculas, de estos que siempre quedan en la memoria de los alguienes en minúscula.

-¿Y qué querías ser?- Preguntó Él.

- La verdad, es que viéndolo desde la distancia, no lo sé. Supongo que artista. Me encantaba el teatro y se me daban bien los dos tonos, el dramático y el cómico. Pero ante todo tenía que ser culta, quiero decir… de nivel. No me valía ser una artista de paso, de éxito rotundo pero momentáneo. Yo nunca trabajaría con cualquiera.- Contestó Ella.

-¿Qué te queda de aquel sueño?

-Un pintalabios rojo.- A Ella, por un momento, se le pasó por la cabeza la fecha de caducidad del pintalabios, sabe que lo compró cuando quiso imitar a Camille O’Sullivan y a la cantante negra de The Bellrays.

-Pero por qué creías…- intentó continuar Él, pero Ella se había emocionado con los recuerdos.

-¡Ah! Y escritora, también quería ser escritora. Me imaginaba como Ana María Matute, o Carmen Martín Gaite, incluso como Gloria Fuertes o Gianni Rodari, hasta que descubrí a Galeano y quise ser mundo. Así quería ser yo: ALGUIEN para ser MUNDO.

-…que serías ALGUIEN. ¿Quién te lo hizo pensar?- Acabó la frase Él.

-La felicidad, el talento y la inocencia. Supongo. Bueno… y mi madre.- Tenía clara la respuesta Ella, a pesar del tartamudeo de la última parte.

-¿Qué te queda?

-Una libreta de notas y un blog intermitente.