28/2/09

Confesión

Ahora, el tiempo (que ya ha dejado de hacerme ningún servicio) se va escurriendo. Pronto haré treinta y cuatro años. Quizá. Si lo permite este cuerpo mío que se hace trizas. pero no tengo ninguna esperanza de salvar la vida, ni puedo siquiera fiarme de tener mil y una noches. He de trabajar deprisa, más deprisa que Sheherazade, si al final quiero dar a entender -sí, dar a entender- alguna cosa. Lo reconozco: por encima de todo, me da miedo la absurdidad.
Empiezo a leer Los hijos de la medianoche de Salman Rushdie, primera página. Hoy hago 34 años. Inevitable la comparación y el mismo miedo, entre otros.

21/2/09

Mucho ruido y pocas nueces

Hace unos meses estuve en un curso de formación de profesores que trataba sobre la integración de la lectura y la escritura en la práctica docente. De entre las ideas interesantes que se comentaron en las charlas, sobre una llevo pensando ya tiempo; fue Gemma Lluch quien la lanzó y se me quedó clavada por lo evidente que parecía. Decía Gemma que los planes de fomento de la lectura normalmente eran un fracaso y así lo representan las estadísticas; unas estadísticas, por otra parte, infladas de lecturas que realmente no se producen.

Los planes de lectura sirven para dar importancia social a la lectura, innecesaria por evidente. Todos sabemos lo bien que queda en las reuniones hablar de libros, cualquiera se apresura a hacer ver al resto lo que le ha parecido tal o cual libro, incluso se interviene en la conversación para añadir aunque yo no lo he leído el vecino mío del quinto sé que lo está leyendo porque el otro día lo vi en el ascensor con él y parecía muy interesado por su lectura. ¿Estoy exagerando?

¿Quién no reconoce hoy los beneficios de la lectura? Nos hemos encargado siempre de proclamarlo, pero lo que yo nunca había oído en voz alta y con números en la mano es que esto no ha servido de mucho.

Otra curiosidad del curso fue comprobar una vez más lo poco que lee el profesorado (eso que allí casi todos éramos docentes relacionados con las áreas lingüísticas) y cuánto nos gusta echarle en cara a nuestros alumnos lo inteligentes que serían si lo hicieran (leer nos ayuda a entender el mundo hemos aprendido a decir todos). También había opiniones para todos los gustos: una de mis compañeras se cuestionaba la validez de proponer lecturas en la programación de la materia, porque ya estaba aburrida de tanta apatía por parte de los alumnos; tú trabajas para nada, comentaba desalentada.

Me estoy poniendo borde, lo siento. He de decir, verdaderamente, que en las propuestas sobre planes de lecturas en los centros que presentamos, destacaban las buenas ideas, hasta el punto que un señor que había sido maestro toda su vida pero que llevaba quince años sin ejercer comentó irónico: os estaba escuchando y pensaba, si esto fuera verdad, hubiera acabado el fracaso escolar hace tiempo.

Ahí queda eso…

19/2/09

Rareza o Excusa

Creo que encontré el motivo, una respuesta al porqué que tantos (bueno, algunas) nos hemos preguntado, ahí va: estoy viviendo un proceso de cambio lingüístico. Raro ¿no?... (He de averiguar si esto está estudiado, seguro que sí).

Mi vida desde hace cuatro años a esta parte ha cambiado sustancialmente en muchos sentidos: de bibliotecaria a docente y siempre opositora; de vivir en un pueblo a vivir en la ciudad; de la imposibilidad a la posibilidad constante; del castellano perpetuo a la progresiva incorporación del catalán en mi vida, de modo afectivo en lo personal y necesario en lo profesional; de mi especialidad en castellano a ir completándola en catalán, para que hoy por hoy, un 85% de mi producción lingüística sea en este idioma, así como el 75% de mis lecturas.

¿Qué ha producido esto en mí? Un bloqueo en la escritura, soy una esponja que absorbe y absorbe pero en un idioma que no es el materno, al final, no sé en cuál pienso o en cuál me apetece escribir. Es como perder capacidad y… uff! creo que este texto es una prueba de ello.

¿O es una excusa?

3/2/09

La Sombra de un Clásico


La increíble historia del hombre sin sombra es un corto animado nominado en la XXIII edición de los Premios Goya. El argumento está inspirado en la novela La maravillosa historia de Peter Schlemihl escrita por Adelbert von Chamisso en 1814.

De nuevo un clásico literario se “cuela” en las salas de cine, en la televisión, en la prensa…

Y no sólo porque la historia de Chamisso es excepcional e imperecedera, sino que, como comenta el director del corto José Esteban Alenda, los valores (o falta de valores) que muestra la novela se pueden ver reflejados en nuestra sociedad.

Creo que es una buena ocasión para conocer o rescatar de la estantería uno de los clásicos más importantes de la literatura alemana.

Ana D.


NOTA: Este apunte me fue enviado el viernes 30 de enero y no ha podido ser publicado hasta hoy. Justamente es el cortometraje de animación galardonado con el premio Goya de este año. Desde luego es de alabar la intuición de la autora de esta nota a la hora de seleccionarlo como texto presentación en Alas y Balas. Ana nos ofrece además, el enlace donde podemos visionarlo.

Ana's Duet

(Redoble de tambores de fondo, a modo de las presentaciones circenses)

Voz en off

Señoras y señores, tengo el gusto de presentarles a una mujer encantadora, íntima de la desaparecida directora de este local, currículum brillante, experta en cursillos de todo tipo, filóloga, bibliotecaria, documentalista, webdosista, inquieta, simpática, guapa, inteligente… Y un largo y positivo etcétera.

La veremos de vez en cuando (todos los cuandos que ella quiera) por este discreto espectáculo que ella ayudará a hacer más grande. (En un susurro) A ver si así a la dueña se le ocurre aparecer.

¡Ella es… la incombustible Ana D.!