28/12/09

Mi retórica (II): erotismo y metáfora

El erotismo es al sexo lo que la metáfora al lenguaje. Una invención que amplía su capacidad expresiva, a la vez que la hace más o menos equívoca. Tenemos que tomarnos las metáforas en serio, pero no al pie de la letra. De lo contrario, puesto que los dientes son perlas, las caries las tratarían los joyeros en vez de los dentistas. Las metáforas, como otros juegos del lenguaje, son una sorpresa ingeniosa que interesa, divierte o emociona. Suponen un lujo, es decir, algo innecesario que acaba siendo necesario. Rompe de alguna manera el utilitarismo del lenguaje –transmitir información- para recrearse en el mismo lenguaje, en su belleza, en sus juegos.

José Antonio Marina, El rompecabezas de la sexualidad.

13/12/09

Ella y Él

Ella le contó que muchas veces creyó que iba a ser alguien, no el alguien que todos somos, sino ALGUIEN, así, en mayúsculas, de estos que siempre quedan en la memoria de los alguienes en minúscula.

-¿Y qué querías ser?- Preguntó Él.

- La verdad, es que viéndolo desde la distancia, no lo sé. Supongo que artista. Me encantaba el teatro y se me daban bien los dos tonos, el dramático y el cómico. Pero ante todo tenía que ser culta, quiero decir… de nivel. No me valía ser una artista de paso, de éxito rotundo pero momentáneo. Yo nunca trabajaría con cualquiera.- Contestó Ella.

-¿Qué te queda de aquel sueño?

-Un pintalabios rojo.- A Ella, por un momento, se le pasó por la cabeza la fecha de caducidad del pintalabios, sabe que lo compró cuando quiso imitar a Camille O’Sullivan y a la cantante negra de The Bellrays.

-Pero por qué creías…- intentó continuar Él, pero Ella se había emocionado con los recuerdos.

-¡Ah! Y escritora, también quería ser escritora. Me imaginaba como Ana María Matute, o Carmen Martín Gaite, incluso como Gloria Fuertes o Gianni Rodari, hasta que descubrí a Galeano y quise ser mundo. Así quería ser yo: ALGUIEN para ser MUNDO.

-…que serías ALGUIEN. ¿Quién te lo hizo pensar?- Acabó la frase Él.

-La felicidad, el talento y la inocencia. Supongo. Bueno… y mi madre.- Tenía clara la respuesta Ella, a pesar del tartamudeo de la última parte.

-¿Qué te queda?

-Una libreta de notas y un blog intermitente.

5/12/09

Volar y Leer

Observen el vuelo de la abeja. Va de flor en flor, hace sus libaciones. Ustedes se enteran de que va a transportar en sus patas el polen de una flor al pistilo de otra flor. Eso leen en el vuelo de la abeja. En un vuelo de pájaros que vuela bajo —se le llama un vuelo, pero en realidad es un grupo a cierta altura—leen que se acerca una tempestad. Pero ellos ¿leen acaso? ¿Lee la abeja que ella sirve para la reproducción de las plantas fanerógamas? ¿Lee el pájaro el augurio de la fortuna, como se decía antes, o sea, la tempestad? Ése es el asunto. Después de todo, no se puede afirmar que la golondrina no lea la tempestad, pero tampoco es seguro.

JACQUES LACAN, La función de lo escrito

Cita introductoria del libro El padre de Blancanieves, de Belén Gopegui.


20/11/09

Mi Retórica (I)

Asíndeton, el ritmo de mi tiempo
Abrir, cerrar, ducharse, vestir a medias, desayunar,
vestir a enteras, compartir, partir,
trabajar, hablar y hablar, estudiar, leer, cenar,
conducir, aprender, enseñar, escuchar , seducir…
Anotar.
Notar.

Polisíndeton, el ritmo deseado
Abro y cierro mis sábanas al levantarme, y te miro
una vez más
y después de ducharme y vestirme y desayunarnos, te miro
y sonreímos
una vez más.

Y tengo suficiente por hoy.

27/9/09

Principios no elementales

Leyendo dietarios siempre me pasa lo mismo, me entran unas ganas increíbles de escribir. Entre fragmento y fragmento de pensamientos del autor yo pienso en posibles comienzos de textos reales y ficticios, pero que únicamente se escriben y escriben en mi cabeza. Eso me pasó ayer y hoy todavía estos principios que seguramente no sean, se acumulan; para que no me olviden, como la letra del bolero, voy a apuntarlos:

    1. Mar vivía en una casa junto al mar que el huracán Rita se encargó de destrozar…

    2. Una amiga le dice a la otra: “lo siento mucho pero no te crees”.

    -¿Cómo?-contesta la otra.

    -Sí, ya me has oído que no te crees en absoluto, que no te dejas aparecer, que no te dejas conocer…

    - Pero si soy transparente…

    Una vez en casa, la otra le cuenta al otro su conversación con una amiga y él contesta: “Tiene toda la razón”.

    Desolación de la otra.

    3. Tengo unas fotos curiosas sobre un carrito portalibros de la biblioteca de Cork.

    5. Nunca vi unas manos tan blancas y tan llenas de trabajo; tanto, que se había tatuado en ellas…

Ahora ya puedo volver al sillón a seguir leyendo. Misión casi cumplida.

22/9/09

Un buen polvo, sin duda

Leer a Vila-Matas siempre es un placer, nada más comenzar la lectura del Dietario Voluble me encuentro con este mágico polvo de la simpatía.

Pensando en Madrid, me he quedado imaginando que inventaban el polvo de la simpatía. Lo inventaba a pesar de la ley del tabaco –ese polvo sería como una especie de rapé-, y al principio tenía algo de clandestino. El nuevo invento era capaz de transformar a un país entero. Quien lo probaba, cambiaba inmediatamente de humor y no sólo sonreía, sino que se volvía adorablemente alegre y simpático, relajado, atento a las opiniones distintas del prójimo: elegante, discreto, inteligente, demócrata de verdad.

En un primer momento, el inventor del polvo de la simpatía hacía sus primeras pruebas o experimentos con los taxistas de Madrid y en una semana les cambiaba a todos el castizo y guarro carácter convirtiéndoles en gente que escuchaba, con abierta alegría, música clásica o bien recitales de poesía. Su simpatía era tan avasalladora y sus carcajadas tan bienhechoras que España cambiaba espectacularmente de la noche a la mañana, porque eran esos mismos taxistas de Madrid los que contagiaban la revolución de los claveles y la risa: una risa, que por arte de polvo mágico, se extendía hacia los obispos fundamentalistas y el personal de Iberia y acababa pulverizando literalmente la mala leche tradicional de los franquistas. Y todo el país reía y reía. Ya no se escribían más novelas sobre la guerra civil y había una gran fiesta en la antigua casa trágica de Bernarda Alba.

La revolución llegaba a España a través de sus bases más trogloditas y contagiaba al resto de ciudadanos. La risa es el fracaso de la represión, se oía decir por todas partes. Y taxistas de Madrid y comandantes de Iberia se convertían en la élite intelectual más importante de Europa. Y todos reíamos. Los obispos españoles también.

15/9/09

Piso días, pensamientos, mi sombra... pero encuentro

Busco sin encontrar, escribo a solas
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo con el instante, caigo a fondo
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante.

Octavio Paz, Sunstone

[Fragmento copiado en The Book Upstairs, una pequeña pero repleta librería situada en frente del Trinity College, bajo la atenta y curiosa mirada de la dependienta]

1/9/09

Suspense en la piscina

Este verano en una piscina, dos misteriosas indicaciones gráficas nos inquietaban, nos siguen en sueños, vuelven los recuerdos, las ambigüedades interpretativas nos embargan (probamos a estar 23 horas en silencio, por ver si teníamos la clave de la segunda imagen, pero... ¡HORROR! no dio resultado). ¡Qué nos querrían decir? ¿Necesitamos a un experto? ¿Añoramos tanto la piscina por el efecto visual de estas señales? Misterios sin resolver…


15/7/09

Esto no es un texto triste


Se supone que estamos anclados a un lugar y que a lo largo de nuestras vidas debemos de estar ligados a él para allí morirnos felices. Ese lugar precioso y nostálgico al que te gustaría pertenecer siempre, puede que más allá del horizonte en la ladera de un monte para tener buena vista, pero yo no lo tengo.

Sólo una vez lo elegí. Teníamos una casa en la playa que el cemento se encargó de derribar porque deslucía el paisaje de hoteles y restaurantes, la convirtieron en un aparcamiento. Viví cinco años allí, uno de mis paseos favoritos era ir hasta la escollera, para nosotros las rocas, y sentarme en la curva a leer o a pensar o a simplemente notar el sol o a observar a los gatos que por allí vivían, que eran muchos y habían hecho colla. Hoy todo ese lugar es un bloque de cemento inaccesible a los caminantes y lleno de barcos y máquinas. No me sirve.

Ahora pienso y pienso y no lo tengo, me da un poco de rabia pero en ninguno el corazón me late. Quizá es que a mí lo que me ha tocado, como a Cortázar, es un sillón para morirse. Ese sí lo tengo, con mantita y todo (¡cómo adoro esa mantita!); aunque claro, que no me quemen y esparzan mis cenizas en él por favor.

19/5/09

Inventario

Podría escribir de muchas cosas: me he leído un montón de libros, todos me han gustado y ello incluye Stig Larsson, aunque en mi conciencia una vocecilla me canturreara en tono de Chincha chincha: Te estás enganchando, te está gustando y yo, ¡No, no puede ser!, si cumple todos los requisitos para que no me guste: comercial, bestseller, policiaca, le encanta a mi hermano H., a mi cuñada R.…(Mare meua què m’està passant?). Menos mal que llega Rushdie y me cuenta en sus Hijos de la medianoche, Las mil y una noches de la India y me cuenta los Cien Años de Soledad de la India y me reconcilio conmigo misma y amo la literatura. Y llega Ò. y me enseña que es Precisament així donde Kipling construye el mundo en unos cuentos de la selva que nos recuerdan a un Gianni Rodari angloindio y el “Érase una vez…” se convierte en un “Temps era temps, fillet meu del meu cor, hi havia…” igual de entrañable y soñador. Y P. me habla de poetas y leo poesía y…

Podría escribir de muchas cosas, hasta los versos más tristes esta noche o un INVENTARIO de lecturas o de vida; pero para escribir sobre tu muerte Mario, mejor me callo. Hoy no me apetece, seguro que ni mañana ni mañana pasado que diría la Bertita, a la que un día leeré tu Táctica y estrategia para que conquiste el mundo, para que entienda el mundo, para que ame al mundo, para que crezca.

29/3/09

Feas, taradas y avinagradas

Hay una famosa película de Frank Capra del año 1946: ¡Qué bello es vivir! donde James Steward hace el papel de un buen hombre al que los negocios han arruinado. Decide suicidarse, pero un ángel que quiere ganarse las alas -interpretado por Henry Travers- intentará ayudarlo. James Stewart -o mejor, el honrado Georgey Bayle que el actor encarna- se arrepiente de haber nacido, y el ángel le muestra lo que sería el mundo sin él: muchas cosas habrían cambiado, y la vida, en algunos aspectos, sería muy deprimente. Hay una escena en la película en la que él quiere saber que habría sido de su mujer si él no hubiera nacido, y el ángel se niega a responderle: "Eso no puede ser... No puedo... No te gustará... No debo decírtelo." Ante su insistencia le explica, con cara compungida, el lugar donde trabaja aquella que era su mujer: corriendo va a buscarla y se encuentra con una soltera triste, con el pelo recogido por detrás, un gorro insulso en la cabeza, unas pequeñas gafas y un vestido gris, que está a punto de acabar su jornada laboral: sale de una biblioteca donde, evidentemente, trabaja de bibliotecaria.

Alrededor de todo esto, recuerdo ahora el artículo que hace algunos años Marisa Villora publicó en el boletín de l'ANABAD -anagrama de la Asociación Nacional de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas- titulado "Los bibliotecarios en la novela actual" donde se hacía eco de un hecho curioso: en las novelas de ciencia-ficción i en la novela negra era donde ella había observado que con más frecuencia aparecía la imagen del bibliotecario. En las primeras se trataba -no podía ser de otra manera- de bibliotecarios robot, pero en las segundas la presencia del gremio era de lo más tópica. Vemos a Raymond Chandler en La ventana siniestra: "esas vírgenes de rostro avinagrado sentadas detrás de los escritorios de las Bibliotecas Públicas"

Prácticamente todos los profesionales que aparecen en la literatura son del género femenino, y si son bibliotecarias, no es por vocación: quién sabe si lo son para no ser monjitas. Monserrat Roig en Ramona, adéu: "La tía Sixta dice que las mujeres se hacen bibliotecarias cuando ven que se quedan para vestir santos." Eso, o se trata de mujeres feas o con un defecto físico: Manuel de Pedrolo en Anònim II o de les dimensions permanents de la Triarquia: "¿Y las cojas? ¿Cuándo las harás venir?/ No las haré venir. ¿No podemos vivir todos juntos, aquí? Y si tienen una recaída sus madres no me lo perdonarían. Al fin y al cabo, ya están acostumbradas a ser cojas. Las tres se han de buscar ocupaciones que les convienen: bibliotecaria, modista y dibujante."

Al menos es de agradecer que Quim Monzó en su libro de cuentos El perquè de tot plegat, concretamente el que lleva por título "L'amor" comience con estas palabras: "La archivera es una mujer alta, guapa, con rasgos faciales grandes y vivos. Es inteligente, divertida, y tiene lo que se dice carácter". (Por cierto, en la adaptación para el cine hecha por Ventura Pons es bibliotecaria, pero no es tan guapa: el papel lo hace Rossy de Palma).

[Nota: la traducción es mía, con motivo de este texto, extraído del dietario catalán Com l'Angèlica de Ramon Guillem (escritor y bibliotecario valenciano).]

Dedicado a Catuxa

28/2/09

Confesión

Ahora, el tiempo (que ya ha dejado de hacerme ningún servicio) se va escurriendo. Pronto haré treinta y cuatro años. Quizá. Si lo permite este cuerpo mío que se hace trizas. pero no tengo ninguna esperanza de salvar la vida, ni puedo siquiera fiarme de tener mil y una noches. He de trabajar deprisa, más deprisa que Sheherazade, si al final quiero dar a entender -sí, dar a entender- alguna cosa. Lo reconozco: por encima de todo, me da miedo la absurdidad.
Empiezo a leer Los hijos de la medianoche de Salman Rushdie, primera página. Hoy hago 34 años. Inevitable la comparación y el mismo miedo, entre otros.

21/2/09

Mucho ruido y pocas nueces

Hace unos meses estuve en un curso de formación de profesores que trataba sobre la integración de la lectura y la escritura en la práctica docente. De entre las ideas interesantes que se comentaron en las charlas, sobre una llevo pensando ya tiempo; fue Gemma Lluch quien la lanzó y se me quedó clavada por lo evidente que parecía. Decía Gemma que los planes de fomento de la lectura normalmente eran un fracaso y así lo representan las estadísticas; unas estadísticas, por otra parte, infladas de lecturas que realmente no se producen.

Los planes de lectura sirven para dar importancia social a la lectura, innecesaria por evidente. Todos sabemos lo bien que queda en las reuniones hablar de libros, cualquiera se apresura a hacer ver al resto lo que le ha parecido tal o cual libro, incluso se interviene en la conversación para añadir aunque yo no lo he leído el vecino mío del quinto sé que lo está leyendo porque el otro día lo vi en el ascensor con él y parecía muy interesado por su lectura. ¿Estoy exagerando?

¿Quién no reconoce hoy los beneficios de la lectura? Nos hemos encargado siempre de proclamarlo, pero lo que yo nunca había oído en voz alta y con números en la mano es que esto no ha servido de mucho.

Otra curiosidad del curso fue comprobar una vez más lo poco que lee el profesorado (eso que allí casi todos éramos docentes relacionados con las áreas lingüísticas) y cuánto nos gusta echarle en cara a nuestros alumnos lo inteligentes que serían si lo hicieran (leer nos ayuda a entender el mundo hemos aprendido a decir todos). También había opiniones para todos los gustos: una de mis compañeras se cuestionaba la validez de proponer lecturas en la programación de la materia, porque ya estaba aburrida de tanta apatía por parte de los alumnos; tú trabajas para nada, comentaba desalentada.

Me estoy poniendo borde, lo siento. He de decir, verdaderamente, que en las propuestas sobre planes de lecturas en los centros que presentamos, destacaban las buenas ideas, hasta el punto que un señor que había sido maestro toda su vida pero que llevaba quince años sin ejercer comentó irónico: os estaba escuchando y pensaba, si esto fuera verdad, hubiera acabado el fracaso escolar hace tiempo.

Ahí queda eso…

19/2/09

Rareza o Excusa

Creo que encontré el motivo, una respuesta al porqué que tantos (bueno, algunas) nos hemos preguntado, ahí va: estoy viviendo un proceso de cambio lingüístico. Raro ¿no?... (He de averiguar si esto está estudiado, seguro que sí).

Mi vida desde hace cuatro años a esta parte ha cambiado sustancialmente en muchos sentidos: de bibliotecaria a docente y siempre opositora; de vivir en un pueblo a vivir en la ciudad; de la imposibilidad a la posibilidad constante; del castellano perpetuo a la progresiva incorporación del catalán en mi vida, de modo afectivo en lo personal y necesario en lo profesional; de mi especialidad en castellano a ir completándola en catalán, para que hoy por hoy, un 85% de mi producción lingüística sea en este idioma, así como el 75% de mis lecturas.

¿Qué ha producido esto en mí? Un bloqueo en la escritura, soy una esponja que absorbe y absorbe pero en un idioma que no es el materno, al final, no sé en cuál pienso o en cuál me apetece escribir. Es como perder capacidad y… uff! creo que este texto es una prueba de ello.

¿O es una excusa?

3/2/09

La Sombra de un Clásico


La increíble historia del hombre sin sombra es un corto animado nominado en la XXIII edición de los Premios Goya. El argumento está inspirado en la novela La maravillosa historia de Peter Schlemihl escrita por Adelbert von Chamisso en 1814.

De nuevo un clásico literario se “cuela” en las salas de cine, en la televisión, en la prensa…

Y no sólo porque la historia de Chamisso es excepcional e imperecedera, sino que, como comenta el director del corto José Esteban Alenda, los valores (o falta de valores) que muestra la novela se pueden ver reflejados en nuestra sociedad.

Creo que es una buena ocasión para conocer o rescatar de la estantería uno de los clásicos más importantes de la literatura alemana.

Ana D.


NOTA: Este apunte me fue enviado el viernes 30 de enero y no ha podido ser publicado hasta hoy. Justamente es el cortometraje de animación galardonado con el premio Goya de este año. Desde luego es de alabar la intuición de la autora de esta nota a la hora de seleccionarlo como texto presentación en Alas y Balas. Ana nos ofrece además, el enlace donde podemos visionarlo.

Ana's Duet

(Redoble de tambores de fondo, a modo de las presentaciones circenses)

Voz en off

Señoras y señores, tengo el gusto de presentarles a una mujer encantadora, íntima de la desaparecida directora de este local, currículum brillante, experta en cursillos de todo tipo, filóloga, bibliotecaria, documentalista, webdosista, inquieta, simpática, guapa, inteligente… Y un largo y positivo etcétera.

La veremos de vez en cuando (todos los cuandos que ella quiera) por este discreto espectáculo que ella ayudará a hacer más grande. (En un susurro) A ver si así a la dueña se le ocurre aparecer.

¡Ella es… la incombustible Ana D.!

21/1/09

TOC TOC

¿Hola? ¿Hay alguien? No, no he apurado el pintalabios rojo, ni me he puesto a cantar bien, ni siquiera a cantar mal, ni siquiera me he puesto... Ni siquiera me he pintado los labios, bueno, tímidamente ante el espejo, como ahora lo hago aquí: aparezco a escondidas, casi ni yo me veo, cambio la sección de ENTRE LAS ALAS y (… desaparezco) un poco asustada y llena de porqués.