28/8/08

Un pintalabios rojo

El Fringe Sunday es un día especial dentro de la programación del Festival de Edimburgo del que os hablaba en el apunte anterior. Es un día y un espacio, el gran parque “The Meadows”, donde muchos artistas ofrecen una parte del espectáculo que exhiben en los diferentes venue, que son los lugares de actuación: teatros, pubs, iglesias... Un día entero viendo muestras artísticas de todos los estilos.

Gracias a estos pequeños bocados descubrimos algunos de los espectáculos que finalmente visitamos y entre ellos, uno muy importante para mí, en el que supe, después de 33 años, qué quiero ser de mayor: Camille O'Sullivan. Ella hizo, con una fuerza tremenda en el escenario, las delicias de todos con canciones de Bowie, Tom Waits, Nick Cave o Radiohead, entre otros.

El primer paso para alcanzar este sueño ya lo tengo: un pintalabios rojo.

Aquí os dejo cinc cèntims de todo esto.


20/8/08

Edinburgh 09/08/2008

La previsión de un día más que lluvioso nos encaminó hacia la feria del libro, una de las más importantes de Europa según la UNESCO, y que en esta ciudad, Edimburgo, hacen coincidir con uno de los Festivales de Teatro más importantes del mundo, excusa principal de nuestro viaje, estoy hablando del Fringe, “al margen”. Es un privilegio estar allí, así lo siento.

La concepción de Feria del Libro que llevamos interiorizada, igual que el lado de la calle al que debes mirar para cruzarla, cambia. Personalmente, y a pesar de los viajes, soy bastante ingenua todavía cuando tiendo a pensar que lo que veo y vivo como cotidiano es bastante similar a lo que se ve y se vive fuera de mi “normalidad” del primer mundo. Esto ha pasado con esta muestra, no, mejor dicho, Festival del Libro.

Estamos en un pequeño parque, Charlotte Garden, dentro de una carpa, la única donde se muestran libros de todas las materias, pero una representación mínima en general y basada en las publicaciones escocesas. Sentada tranquilamente y tomando un té, al lado de otras personas tomando té y comiendo pasteles mientras leen, charlan silenciosamente, escriben... De vez en cuando, me llega el susurro ininteligible de sus conversaciones y el temblor del suelo provional cuando alguien pasa por nuestro lado. La “librería” vecina está dedicada únicamente a la literatura infantil y juvenil. Y ya está, no hay nada más, ¿entonces? Esta mañana una gran cola para escuchar a un autor o autora, esta tarde una gran fila de padres con sus hijos salen de una de las numerosas actividades programadas para los niños, todos los días a las diez de la máñana diez minutos de lectura (Ten at ten lo llaman), por la noche música en directo...

En este festival, como ya nos contaba hace poco Jaume Cabré en el Avui a propósito de las literaturhaus alemanas, la gente paga por escuchar a los escritores hablar sobre su obra. Es el primer día y las pantallas de información de la entrada ya avisan de que para muchas presentaciones ya no quedan entradas. Un hecho impensable si lo trasladamos a nuestra “normalidad”, a menudo ortopédica y puede que obsoleta. Claro que desconozco si en algún lugar de nuestra orgullosa península se invierte lo que en Edimgurgo, únicamente en el mes de Agosto, en cultura. No sólo este Book Festival, o el Fringe (tal es la cantidad de actuaciones programadas que para verlas todas sin parar comenzarías el primer día del festival y acabarías en noviembre, eso sin contar las no programadas de los artistas espontáneos), también exposiciones, música, cine...

No es una inversión de vendedores de humo, especialidad artística de nuestras tierras a las que nos tienen acostumbrados, sino una inversión cultural que mueve un tipo de turismo determinado y que ya quisiéramos algunas que se imitara. Pero no, de momento, ya de vuelta en casa, tenemos que pensar como esquivaremos el atropello de la Fórmula 1.

Dime de que te alimentas y te diré quién eres, o en qué intentan convertirte.