2/5/08

Valencia 26/04/2008

Un año más paseo por la Feria del Libro de esta ciudad, un paseo en el que sé que no me esperan sorpresas. No obstante también sé, mientras esperamos tomando un café en una terraza sintiendo como una fresca brisa puede con el sol de justicia (es curioso ahora siempre usamos ese apelativo para el sol fuerte y que quema, ¡pobre sol!), que no voy a tardar nada en revisar mentalmente los nombres de las librerías que puedan hacerlo y ya me veo rebuscando nerviosa entre sus libros mi regalo para esa tarde, como hace un año.

La alegría me la llevo al saber que Galeano estrena libro (los que me conocéis ya sabéis la debilidad que siento por este hombre, dejo desde el principio pinceladas de sus textos en este blog): Espejos. Una historia casi universal.

Un aperitivo:

De deseo somos

La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.

Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.

Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.

La siguiente adquisición (ya podréis imaginar que el primero lo compré) fue un clásico del que había oído hablar y que me atrajo siempre pero con el que nunca me encontré, La mujer rota de Simone de Beauvoir. Abro al azar o incluso abro el azar y me atropella esta frase:

El tiempo me queda un poco holgado de hombros, pero me las arreglo.

Este tiempo es el que me ha de dejar hablaos de estos libros más detenidamente, de momento a mí, se me ajusta un poco.

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