4/2/08

Sintaxis personal

Sin apenas darse cuenta, se convirtió en una oración pasiva, o mejor, en una sujeta paciente, que depende su humor del complemento agente que necesita. Comenzó sintiéndose a menudo el complemento circunstancial, ese que si desaparece de la oración, ésta no pierde su sentido aunque, no podemos negarlo, empobrece su significado. Un CC de lugar, tiempo, modo e instrumento, ah! y de compañía, por supuesto. Ella presiente que está a punto de estar subordinada, y duda sobre si es mejor que ser disyuntiva o adversativa, esa opción pocas veces le resulta bien, la enfrenta o le hace discutir, cosa que la aterroriza.

Hoy espera impaciente el tiempo de transformarse por fin en la deseada coordinada copulativa, una sujeta activa ligada al nexo que le traerá una agradable compañía. Entonces, por fin se liberará, será capaz de obviar la implicación lógica que la obligaba a hacer concesiones o a pensar, hasta caer exhausta, las causas y las consecuencias de su situación en el mundo donde le tocó significar. Aunque claro, una cosa no puede olvidar, la finalidad, su finalidad: sostenerse por sí sola aunque su vida esté compuesta.


[La opción matemática se titula Aritmética imperfecta]

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