5/1/08

La cara ...

Estos días recupero una noticia aparecida en la recién nacida revista Eines. Papers per al canvi social. Trata de la desaparición de las 525 bibliotecas que había en Chechenia y del esfuerzo de recuperación que una mujer, Sacita Israilova –hoy directora de la Biblioteca Central de Grozni- y sus colaboradores.

En el XIV Encuentro de Mujeres de Negro, celebrada el agosto pasado en Valencia, se la pudo escuchar contar su experiencia:


Durante las dos guerras fueron quemados o deteriorados 2.600.000 libros y dos bibliotecarias murieron.

Permanecí 56 días en un sótano con mi madre y catorce vecinos para después ir a trabajar a la biblioteca.

Había poca gente en la ciudad y mi trabajo fue el único sentido de mi vida: iba por las casas arrasadas, incendiadas y abandonadas y recogía los libros. Así recogí los primeros 3.000 ejemplares.

Hoy en día tenemos más o menos restauradas las bibliotecas, todo lo hemos hecho con nuestras propias manos y cada día tenemos más de 200 lectores.

La poca gente que quedó en la ciudad al acabar las bombas fue a la biblioteca, ya que para ellos era un símbolo de la paz. De hecho, la única palabra que escribí en la mutilada puerta fue BIBLIOTECA porque unía a la gente y significaba mucho; simbolizó el establecimiento de la paz en la ciudad.

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