17/2/04

Padre, Patrón y Dios

Hace no más de un par de semanas se ofrecían a la opinión pública los datos referentes al año 2003 en cuanto a violencia doméstica contra la mujer en nuestro país. Hace no más de un par de semanas representantes de la Iglesia Católica culpaban a la mujer por este hecho debido al cambio en el rol social de su papel, su liberación ha supuesto la descentralización de la insigne institución familiar, así no es extraña la conducta del agresor.

Parece cierto que retrocedemos en nuestro país, parecerá cierto dentro de poco que nos escandalice el pecho desnudo de una mujer y volverán los modelos del pasado, tan ansiados por la Iglesia y demasiado a menudo por el gobierno. Para muestra un botón, como dice el refrán. Un glorioso pasado encarnado por una figura clave en el papel de ser mucha mujer en nuestro país, Pilar Primo de Rivera, directora de una institución clave: la Sección Femenina de Falange Española.

Qué significó esta institución en nuestro país y en concreto en la mujer es lo que intento describir brevemente a continuación, creo que es necesario que no se nos olvide.
La historia de la mujer en la España del Franquismo empieza en 1934 con la creación de la Falange Femenina y se consolida en 1936 ya con plenos poderes sobre las españolas, junto con el regreso al orden moral bajo el impulso de los más altos prelados de la Iglesia. En 1938 se libera a la mujer casada del taller y del trabajo, liberación compensada con primas a la maternidad; se deroga la ley sobre el matrimonio civil y, como es de suponer, la del divorcio; entre 1941-1946 se considera delito el aborto, el adulterio y el concubinato, en el caso de la esposa, mientras que cuando el marido mate a su mujer infiel y al amante de ésta, será desterrado y se absolverá en el caso de que las heridas inferidas no sean mortales.

La enseñanza de las mujeres es completada por la Sección Femenina de la Falange Española, para mantener el ideario de ama de casa ahorrativa y prudente. La clave del buen resultado de este grupo fue su antifeminismo, así no chocaba con la visión patriarcal vigente de Padre, Patrón y Dios. Así lo comentaba la directora de la Sección Femenina:

Tenemos que tener detrás de nosotras toda la fuerza y decisión del hombre para sentirnos más seguras, y a cambio de esto nosotras les ofreceremos la abnegación de nuestros servicios y el no ser nunca motivo de discordia. Que este es el papel de la mujer en la vida. El armonizar voluntades y el dejarse guiar por la voluntad más fuerte y la sabiduría del hombre.

Con este ideario se crean los Servicios Sociales, especie de mili para las mujeres de la época, cuya obligación afectaba a todas las mujeres solteras o viudas sin hijos desde los 17 a los 35 años que quieran tomar parte en oposiciones y concursos, obtener títulos, desempeñar cargos y empleos retribuidos en entidades oficiales o empresas que funcionen bajo la intervención del Estado. Y a partir del 1 de Enero de 1945 se exigirá el certificado de haberlo realizado totalmente para obtener pasaportes, carnets de conducir y licencias de caza y pesca, así como para seguir perteneciendo a centros o asociaciones artísticas, deportivas, de recreo o análogas.

En definitiva, si querías librarte de este “cursillito” lo que tenías que hacer era buscar inmediatamente un marido, de lo contrario estas son tus asignaturas:

Religión, Cocina, Formación Familiar y Social, Conocimientos Prácticos, Nacional-sindicalismo, Corte y Confección, Floricultura, Ciencia Doméstica, Puericultura, Canto, Costura y Economía doméstica.

Así saldrías hecha toda una mujer, ya sabías todo lo que te hacía falta, lo que te quedaba ya te lo enseñaría el hombre, sin dejar de practicar Gimnasia que era tan frecuente en la Sección Femenina y tan saludable.

En el ámbito universitario la mujer era aceptada siempre que se limitara a colaborar con el hombre y a no tener iniciativas propias.

Soy mujer porque así nací, ¿por mi culpa por mi culpa, por mi gran culpa…? ¿Tuyo es el reino y la gloria por siempre SEÑOR?.


FUENTES:

THÉBAUD, Françoise, Historia de las mujeres en occidente. El siglo XX. Madrid, Taurus, 1992.

MARTÍN GAITE, Carmen, Usos amorosos en la postguerra española, Barcelona, Círculo de Lectores, 1987.

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