22/12/05

Parecen felices...

Parece que en Navidad el mundo es feliz, nos amamos. Nos regalamos y besamos los unos a los otros como buenos hermanos. Es difícil evadirse de esta moviola vestida de "tradición" ni para los que quieren hacerlo.

Hoy, acabado el trabajo, vuelvo a casa con miles de felicitaciones ansiosas de perderte de vista y el regalo de un anónimo, o mejor dicho, de un o una invisible, un libro de Ángel González, Palabra sobre palabra, y leo:

TODOS USTEDES PARECEN FELICES...

...y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen, incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo: esta
desesperante, estéril, larga,
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.


Por cierto, tiene buen gusto mi invisible donante.

No hay comentarios: