6/2/05

Anuncios Por Palabras

El anuncio por palabras (APP) va directo, es corto, pertinente, representa un esfuerzo sintético del espíritu del redactor que toma en cuenta las limitaciones del precio por palabra. Los anuncios por palabras son probablemente una de las formas más antiguas de "publicidad". Decir que tal bien, que tal producto, está disponible en tal lugar, a tal precio, es una esencia publicitaria que incluso los países anticonsumistas han aceptado.

El anuncio más antiguo que registran los historiadores de la publicidad data de hace 3000 años aproximadamente. Los arqueólogos lo descubrieron en las ruinas de Tebas y se conserva en el Museo Británico:

El esclavo Shem ha huido de la casa de su noble amo Hapú, el tejedor. Todos los buenos ciudadanos de Tebas están invitados a participar en su búsqueda. El esclavo mide 1.55, es de complexión robusta y tiene ojos café. Se recompensará a la persona que proporcione datos para encontrar a Shem, con media moneda de oro. La persona que lo capture y lo devuelva a la casa de Hapú, el tejedor, será recompensada con una moneda de oro. La Casa de Hapú ofrece las mejores telas de Tebas.


El anuncio, como parte de la información, a menudo precediéndola, ejerció una gran influencia en el periodismo. Los anuncios por palabras, al nacer con el periodismo impreso, contribuyen decisivamente a su desarrollo y son, a la vez, capítulo fundamental de la historia publicitaria. Este tipo de anuncios han sido utilizados siempre por embaucadores entre los que se encuentra algún librero. Por ejemplo, este anuncio apareció alrededor de 1800 en las páginas del Spectator de Londres:

Famosas gotas para la Melancolía Hipocondríaca, las que efectivamente curan al punto, porque rectifican el estómago y la sangre, limpiándolos de impurezas y dando un nuevo giro a sus fermentos, atenuando todos los humores tenaces y viscosos que hacen la cabeza pesada, taponan los espíritus, confunden la mente y causan la profunda melancolía con imágenes llenas de horror y negras reflexiones. Confortan el cerebro y los nervios, impidiendo los pensamientos precipitados e introduciendo ideas vivas y brillantes, placentera alegría, en lugar de aprensivos desalientos y oscuros encumbramientos del alma, dejando el intelecto en libertad para actuar con valor, serenidad y mantenida jovialidad, por lo cual debe estimarse como medicina infalible. Se vende sólo en Mr. Bell, librero en Cross Keys y Bible en Cornhill, cerca de Royal Exchange.


Incluso los políticos se han dejado fascinar por los anuncios por palabras. En los años 60 un frustrado candidato a concejal en Massachussetts manifestó irónicamente su fracaso en el News-Tribune de Waltham:

Deseo expresar mi agradecimiento a los 300 electores del quinto distrito que apoyaron mi candidatura para concejal, así como a los 600 que me prometieron su voto, a los 400 que me dijeron haber votado a mi favor, y especialmente a los 92 que votaron por mí. Raymond Hayes.


Los anuncios por palabras son en sí mismos la voz multiplicada de los deseos, necesidades, estilos y propuestas de personas que buscan en la respuesa una satisfacción, a veces generosa y a veces especulativa.

Empleado Estado, sueldo 3000 pesetas, necesita 2000 (crecido interés) para previa propaganda eficaz obra literaria. ¡Éxito seguro de librería! Dirección "EFESO", Olmo 25, 2o., Madrid (La Voz, Madrid, España, octubre 14, 1931)

Alquilo novelas todos autores. Gaste menos y lea mucho. Artículo 123 número 37, D. (El universal, México, D.F., 30 de agosto de 1939)

Escritora atractiva, de alto espíritu y sin edad, de la ciudad de Nueva York, casada pero independiente, estará encantada de tener encuentros ocasionales con un intelectual lleno de vida, para relación afectiva y literaria mutua. NYR, apartado Postal 13318. (The New York Review, USA, 9 de Agosto de 1973).


Abraham Moles realizó el prólogo del libro de Eulalio Ferrer Rodríguez La historia de los anuncios por palabras. En él afirmaba que los anuncios por palabras son medida de la inadecuación entre la oferta social y la demanda individual, puesto que exigen que el individuo recurra a un trueque unilateral: el de un producto específico contra una suma de dinero. Y además, no es sino mediante un pequeño anuncio como se reconstruye, en una sociedad del dinero fugitivo, este tipo de intercambio que se pensaba abolido, o bien en decadencia: el trueque que elimina el dinero o lo reduce a un complemento menor, en la relación interesesada de dos personas.

Ana, gracias por todo.

[Publicado por David]