28/12/04

Mariposilla
















Las Frutas de Mamá

Es bien conocido por mi familia el deleite que tiene mi madre por las frutas y las delicatessen en general, pero el día de Noche Buena fue demasiado. Dejando aparte el primer y segundo plato, como postre nos esperaba una gran bandeja con todo tipo de frutas. Algunas autóctonas, pero la mayoría eran extrañas, algunas tropicales, algunas marcianas y algunas del más allá. A la uva china, la naranja china, la papaya y alguna más ya nos tenía acostumbrados, pero el resto...

Lo más sorprendente, es que a las preguntas típicas que afloraron en ese momento de desconcierto (¿Este bicho qué es?, ¿Cómo se llama esta?, y ¿Esta? ¿De dónde viene? ) no había respuestas. No tenía ni idea. El desconcierto fue en aumento a medida que se iban probando todas estas maravillas de la naturaleza que a buen seguro Mr. Barbol disfrutaría investigando cómo catalogarlas.

Algunos/as habréis probado estas frutas 'marcianas', otros en cambio todavía no, el caso es que no me voy a entretener en explicar sus texturas y sabores a cuál más raro, más evocador y más confuso. Pero no pude resistir tomar una foto dedicada a todos los que leen este weblog y, sobretodo, a aquellos que tienen pasión por las verduras, las frutas, las bayas, las hortalizas y (veasea) demás.

Feliz Navidad!


Las Frutas de Mamá


[Publicado por David]

10/12/04

Te Lo Dedico

DEDICAR (Del lat. dedicāre). 2. tr. Dirigir a alguien, como obsequio, un objeto cualquiera, y principalmente una obra literaria o artística.



Hace unos días me regalaron un libro, un regalo espontáneo, un libro hablado, un libro conversado como primero lo fue la película impactante que Michael Haneke adaptó al cine, su autora es la nueva Novel de Literatura, Elfriede Jelinek, el libro La Pianista.

Siempre he pensado que regalar libros sin dedicar es medio regalo, un acto a mitad hacer. Puedo recordar de memoria los libros dedicados de mi estantería, no podría sin embargo recordar los libros regalados no dedicados, lo siento por mis “regaladores” pero es así. A quienes me regalan libros sin dedicar suelo advertirles de que me deben algo: por favor ofrezcan al recuerdo, pocas veces al olvido, unas pocas palabras. Las contestaciones varían: “Luego lo pienso”, “Es que soy muy mala”, “No estoy inspirada”… También ocurre que el calor, las prisas o la timidez te impidan dedicar el último libro que regalaste (no se preocupe, un día en un descuido suyo aparecerá en el mismo lugar dónde lo dejó, pero con una pizca de tinta más, espero que su mesa pueda soportar el peso).

Me emociono de pensar la dedicatoria de estos días, soy capaz de repetirla de memoria desde la primera lectura, ahora llevo cientos, y a la vez, amargamente me hace pensar en un recuerdo, tampoco podré olvidar el libro del que arranqué una bellísima, e inocente a la vez, dedicatoria para que nadie pudiera leerla. El libro quedó para siempre mutilado, Paradiso de José Lezama Lima, ahora sé seguro que no volvería a hacerlo.

Las dedicatorias, sean del cariz que sean, simples, complejas, con maldad, con amor, me gusta pensar que son palabras verdaderas, cada uno sabe por dónde entran, es la historia común de al menos dos personas, pero salir salen todas del corazón, por ello, te lo dedico.

8/12/04

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Estreno ciudad, estreno casa, estreno vida y... estreno internet, ah y estreno Alas y Balas desde mi cueva, comprended la emoción, es mi primera vez ;-P