28/10/04

¡Salid a Pensar!

Ya ha hecho un mes que mis años de bibliotecaria marcharon a descansar a ese lugar de la experiencia que ocupan dos líneas en el currículum, junto con el sabor agridulce de abandonar un trabajo que me gustaba, estoy pensando ahora si he de añadir, ¿bastante?.

Hace poco, buscando un lugar tranquilo en uno de los rápidos descansos que me permite el nuevo trabajo, decidí visitar la biblioteca escolar del centro, mi intención era leer el periódico tranquilamente, aunque ese adverbio se convirtió pronto en pura utopía, yo que pensaba que las bibliotecas escolares no se usaban.Cuando llegué había un revuelo de niños con cuentos, cómics, revistas, conversaciones varias, y un jaleo…, un jaleo que no podía pararlo ni la más mala ni malo de los cuentos de la literatura infantil y juvenil. Me encontraba en la puerta, quieta, sin saber bien qué hacer. En ese momento pensé varias cosas, como por ejemplo: me voy al bar, allí con doscientas personas a mi lado estaré más tranquila; me voy a trabajar ya, ¡pero ya!, me compro el periódico luego; me pongo el disfraz de mosquetera y ayudo a la bibliotecaria a defenderse o bien a salir de aquí sin sufrir daños. Finalmente, decidí coger mi periódico y calladita calladita sentarme a leer, o más bien a observar disimuladamente en qué acababa todo.

No habían pasado ni tres minutos, que a mis oídos les parecieron eternos, cuando tronó un dulce grito (porque esta bibliotecaria es dulce incluso al gritar) y les dijo:

    -¡¡¡¡Todos fuera, HE DICHO TODOS FUERAAA!!!!.


(Nadie se movió, algunos la miraron extrañados, como diciendo ¿qué dice?, o más bien como diciendo ya estamos otra vez)

    -Quiero- continuó la bibliotecaria – que todo el mundo se marche y en fila baje al patio y se ponga a pensar si quiere estar como es debido en la biblioteca, estáis unos minutos sentaditos pensando y luego entráis de nuevo, sólo podrá estar quien haya pensado bien qué debe hacer. ¿Está claro?


Algunos se miraban preguntándose qué hacer, otros empezaban a salir y los que no lo hacían eran empujados por la paciente mujer hacia afuera junto con un murmullo de protestas.

Yo miraba ansiosa el reloj, tenía que volver al trabajo y temía no ver en qué acababa todo esto, pero no hizo falta esperar mucho, no había salido el último niño por la puerta ya entraban aquellos que habían ido a pensar, rápida reflexión donde las haya.

Cuando salí de tan divertida biblioteca, creo que la situación estaba un poco más calmada que cuando la encontré, hasta que un niño gritó exaltado. ¡¡¡Mirad tíos, un cómic de Spiderman!!! Ya podéis imaginad la escena que le sigue a esto.

Volví a mi puesto divertida y con una mirada cómplice de la bibliotecaria.

Entonces me vino a la cabeza esos congresos de diputados, y a su presidenta o presidente, diciéndoles a todos cuando arman barullo y exaltados gritan las barbaridades que a veces vemos u oímos por los medios:

    Señores por favor, salgan unos minutos y pónganse a pensar si creen que esto son formas de estar aquí.


Casi podría decir a ciencia cierta, que la reacción sería la misma que la de estos niños de apenas siete años. Por cierto, me pregunto cuál sería el cómic que encontrarían ellos después de volver de pensar, pero es muy probable que también fuera El Hombre Araña, quién lo sabe, dijo el Sabio.

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