Paso por un período de desinformación, siguiendo una dieta informativa muy distinta de la que nos recomendaba Íñigo Arbildi hace unos meses. Esta dieta ha producido una anemia que empezaba a preocuparme, bueno no, me preocupa, pero Benedetti en su libro Letras de emergencia, dentro de los poemas que completan sus Versos para rumiar, ha relajado un poco mi dolor, no pasa nada por estar desinformada, la desinformación es buena, lo importante es estar revolucionada, y madre mía si lo estoy.
tan objetivamente como podamos
y sobre todo
con disciplina
patriota del poder
sean efectivamente productivas
qué lindo que tu riqueza no nos empobrezca
y tu dádiva llueva sobre nosotros pecadores
qué bueno que se anuncie el tiempo seco
nuestro salario bandoneón se desarruga
y si se encoge eructa quedamente
como un batracio demócrata y saciado
de pedir pan y techo para el mísero
ya que sabemos que el pan engorda
y que soñando al raso
se entonan los pulmones
de paros antihigiénicos que provocan
erisipelas y redundancias
en los discursos del mismísimo
cuya razón es la desidia
tan subversiva como fétida
que el hijo del patrón gane su pan
con el sudor de nuestra pereza
pero también desinformemos
tiranos no tembléis
por qué temer al pueblo
si queda a mano el delirium tremens
y dadnos la cocacola nuestra de cada día
pero también desinformemos
como a nosotros laburantes
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos.

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