30/10/04

Desinformémonos pero también desinformemos

Paso por un período de desinformación, siguiendo una dieta informativa muy distinta de la que nos recomendaba Íñigo Arbildi hace unos meses. Esta dieta ha producido una anemia que empezaba a preocuparme, bueno no, me preocupa, pero Benedetti en su libro Letras de emergencia, dentro de los poemas que completan sus Versos para rumiar, ha relajado un poco mi dolor, no pasa nada por estar desinformada, la desinformación es buena, lo importante es estar revolucionada, y madre mía si lo estoy.


Desinformémonos


Desinformémonos hermanos
tan objetivamente como podamos


desinformémonos con unción
y sobre todo
con disciplina

qué espléndido que tus vastas praderas
patriota del poder
sean efectivamente productivas


desinformémonos
qué lindo que tu riqueza no nos empobrezca
y tu dádiva llueva sobre nosotros pecadores
qué bueno que se anuncie el tiempo seco


desinformémonos
nuestro salario bandoneón se desarruga
y si se encoge eructa quedamente
como un batracio demócrata y saciado


desinformémonos y basta
de pedir pan y techo para el mísero
ya que sabemos que el pan engorda
y que soñando al raso
se entonan los pulmones


desinformémonos y basta
de paros antihigiénicos que provocan
erisipelas y redundancias
en los discursos del mismísimo


basta de huelgas infecto contagiosas
cuya razón es la desidia
tan subversiva como fétida


garanticemos de una vez por todas
que el hijo del patrón gane su pan
con el sudor de nuestra pereza


desinformémonos
pero también desinformemos


verbigracia
tiranos no tembléis
por qué temer al pueblo
si queda a mano el delirium tremens


gustad sin pánico vuestro scotch
y dadnos la cocacola nuestra de cada día


desinformémonos
pero también desinformemos


amemos al prójimo oligarca
como a nosotros laburantes


desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos.

28/10/04

¡Salid a Pensar!

Ya ha hecho un mes que mis años de bibliotecaria marcharon a descansar a ese lugar de la experiencia que ocupan dos líneas en el currículum, junto con el sabor agridulce de abandonar un trabajo que me gustaba, estoy pensando ahora si he de añadir, ¿bastante?.

Hace poco, buscando un lugar tranquilo en uno de los rápidos descansos que me permite el nuevo trabajo, decidí visitar la biblioteca escolar del centro, mi intención era leer el periódico tranquilamente, aunque ese adverbio se convirtió pronto en pura utopía, yo que pensaba que las bibliotecas escolares no se usaban.Cuando llegué había un revuelo de niños con cuentos, cómics, revistas, conversaciones varias, y un jaleo…, un jaleo que no podía pararlo ni la más mala ni malo de los cuentos de la literatura infantil y juvenil. Me encontraba en la puerta, quieta, sin saber bien qué hacer. En ese momento pensé varias cosas, como por ejemplo: me voy al bar, allí con doscientas personas a mi lado estaré más tranquila; me voy a trabajar ya, ¡pero ya!, me compro el periódico luego; me pongo el disfraz de mosquetera y ayudo a la bibliotecaria a defenderse o bien a salir de aquí sin sufrir daños. Finalmente, decidí coger mi periódico y calladita calladita sentarme a leer, o más bien a observar disimuladamente en qué acababa todo.

No habían pasado ni tres minutos, que a mis oídos les parecieron eternos, cuando tronó un dulce grito (porque esta bibliotecaria es dulce incluso al gritar) y les dijo:

    -¡¡¡¡Todos fuera, HE DICHO TODOS FUERAAA!!!!.


(Nadie se movió, algunos la miraron extrañados, como diciendo ¿qué dice?, o más bien como diciendo ya estamos otra vez)

    -Quiero- continuó la bibliotecaria – que todo el mundo se marche y en fila baje al patio y se ponga a pensar si quiere estar como es debido en la biblioteca, estáis unos minutos sentaditos pensando y luego entráis de nuevo, sólo podrá estar quien haya pensado bien qué debe hacer. ¿Está claro?


Algunos se miraban preguntándose qué hacer, otros empezaban a salir y los que no lo hacían eran empujados por la paciente mujer hacia afuera junto con un murmullo de protestas.

Yo miraba ansiosa el reloj, tenía que volver al trabajo y temía no ver en qué acababa todo esto, pero no hizo falta esperar mucho, no había salido el último niño por la puerta ya entraban aquellos que habían ido a pensar, rápida reflexión donde las haya.

Cuando salí de tan divertida biblioteca, creo que la situación estaba un poco más calmada que cuando la encontré, hasta que un niño gritó exaltado. ¡¡¡Mirad tíos, un cómic de Spiderman!!! Ya podéis imaginad la escena que le sigue a esto.

Volví a mi puesto divertida y con una mirada cómplice de la bibliotecaria.

Entonces me vino a la cabeza esos congresos de diputados, y a su presidenta o presidente, diciéndoles a todos cuando arman barullo y exaltados gritan las barbaridades que a veces vemos u oímos por los medios:

    Señores por favor, salgan unos minutos y pónganse a pensar si creen que esto son formas de estar aquí.


Casi podría decir a ciencia cierta, que la reacción sería la misma que la de estos niños de apenas siete años. Por cierto, me pregunto cuál sería el cómic que encontrarían ellos después de volver de pensar, pero es muy probable que también fuera El Hombre Araña, quién lo sabe, dijo el Sabio.

5/10/04

A 10 Minutos de Mi Casa...

... descubro unas sorprendentes baterías antiaéreas.

Baterías Antiaéreas


[Publicado por David]

3/10/04

Hablan los que Saben

Cuando Alas y Balas era una página de prueba alojada en Catorze, escribí a cerca de la problemática que suscita la polémica catalán o valenciano, a la hora de dar una denominación a lengua hablada, lamentablemente cada vez menos, en la Comunidad Valenciana. Polémica servida principalmente como beneficio político. Podéis leer o recordar este post desde aquí. Tiempo después BiDo, sensibilizado con el tema habló de la inclusión en la Biblioteca Nacional de la diferenciación que se estaba haciendo de estas dos lenguas, y no por ejemplo de las de Hispanoamérica, es decir, sí hay val. para los textos en valenciano y cat. para los textos en catalán, pero no arg. para los textos argentinos o mex. para los mexicanos, o por qué no and. para los andaluces puestos a ser exactos.

En junio vinieron las oposiciones al profesorado y, una vez más, a los licenciados en filología catalana por la Universidad de Valencia, no se les reconoció el título, como los profesionales indicados para dar valenciano en los institutos. Ahora la polémica sigue con la decisión de Zapatero de apoyar la separación en la Unión Europea de Catalán y Valenciano, decisión por supuesto defendida por el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que piensa que parte de la polémica que ésta decisión pueda suscitar no la tiene otro más que Carod Rovira (vaya espalda más ancha tiene que tener este hombre, de todo tiene culpa el pobre).

Bueno, pues para acabar, creo que lo más inteligente que he leído al respecto, lo han escrito los profesores de la lengua, verdaderos documentados sobre el tema en cuestión, ya que han pasado una buena parte de su vida estudiando ésta, sin más fin que la profesión y la vocación, y no nuestros políticos, metidos en el papel de historiadores, de lingüistas, de sabedores de todo lo posible, ¿sin más fin que defender la verdad?. En el Gobierno Valencià, parece que el nivel de sabiduría sobre la historia y la lengua de la región, llega tan alto como el de su mentor y maestro en Georgetown sobre la historia de España. Veáse además Veáse Además.

Para los lectores de catalán podéis leer el artículo que los profesores publicaron en el periódico Levante dirigido al presidente de la Generalitat aquí, para los no lectores de catalán, lo he traducido para que conozcáis el tema, podéis leedlo pinchando en Seguid leyendo este artículo.
Los profesores de lengua al presidente Camps.


FRANCESC ESTEVE - Firman también Pere Calonge, Salvador Jàfer y Laura Santacruz, todos ellos profesores de lengua.

    A menudo se ha repetido que el nivel cultural de un país se mide por el sueldo de sus maestros. Pero quizá haya un indicador más fiable: el nivel de sus dirigentes –y sobre todo de sus políticos. Si es así, visto lo que hemos visto los últimos días, la conclusión no puede ser más preocupante para los valencianos.

    Las declaraciones que habéis hecho, como presidente de la Generalitat, y el portavoz de nuestro gobierno, Esteban González Pons, sobre la lengua propia en relación con la oficialidad en la Unión Europea nos ha hecho sentir literalmente vergüenza ajena, y no sólo en nuestra condición de profesores y profesionales de la lengua; simplemente como ciudadanos. Porque, además de los altísimos cargos que ocupáis representando a todos los valencianos, hace falta recordarles que ambos habéis sido responsables de la Conselleria de Cultura i Educació. Cosas que tendría que obligaros a una exquisita prudencia en el tono y a un profundo conocimiento del contenido de aquello que decís defender. En vez de eso, hemos asistido, provocado por vosotros, a una nueva instrumentalización de la lengua y a la enésima resurrección artificial e interesada del conflicto.

    Constatamos, primero de todo, la grandísima hipocresía que exhibís. ¿Con qué autoridad moral os erigís en defensores del valenciano dos personas que, como el Sr. González Pons y usted, no lo habláis casi nunca, a pesar de ejercer, respectivamente, de presidente de los valencianos y de portavoces del Gobierno? ¿Cómo osáis decir a la vez que el valenciano “es la máxima seña de identidad de nuestro pueblo? ¿La identidad valenciana y la seña de identidad que invocáis es como el vestido regional que todo el mundo lleva una vez al año por fiestas, cuando, como dicen algunos, se ponen el traje de valenciano/-a?

    Es sorprendente el interés sobrevenido que manifestáis porque el valenciano –como lengua diferente, decís, del catalán- sea oficial en Europa. ¿Por qué queréis que lo sea, si dentro de la comunidad autónoma que gobernáis no aplican la oficialidad ni predicáis con el ejemplo? ¿Por qué nada más que un 1% de los funcionarios tienen el requisito de conocimiento de la lengua propia? ¿Por qué Canal 9, que es público y depende de vuestro Gobierno no es totalmente en nuestra lengua, siguiendo el objetivo por el cual se va crear, según la Ley de RTVV? ¿Por qué ni tan solo habéis cumplido el decálogo para el uso del valenciano que vosotros mismos lanzasteis en una solemne declaración a Ares del Maestrat? Respuesta: una auténtica hipocresía, si hemos de juzgar por vuestra práctica real. Puede ser que para vosotros la lengua no sea nada que un instrumento fácil para encender las pasiones más elementales de la ciudadanía y usarlas como rédito político.

    Habéis afirmado que “valenciano es como hemos llamado a nuestro idioma a lo largo de los siglos desde que hay conocimiento de la existencia del mismo”. Ignorábamos vuestra faceta de historiador de la lengua –campo donde, por cierto, no os conocíamos ninguna publicación. Por eso, como profesionales de la lingüística y como profesores que enseñamos historia de la lengua estaríamos muy interesados en recibir más explicaciones vuestras –con datos claros- sobre este punto.

    Si afirmáis que los valencianos nada más hemos llamado valenciano y no catalán a nuestra lengua, como deducimos de vuestras palabras y de la radical oposición a esta denominación, podemos decir con todas las letras que faltáis a la verdad: que mostráis una ignorancia o mala fe indignas del cargo que ocupáis. O bien que sois un indocumentado temerario que tendría que informarse antes de hablar, o bien callar.

    Como profesores de lengua, os hacemos saber que el idioma que decís defender lo han llamado catalán valencianos como el jurado de Valencia y cronista Ramon Muntaner (Crònica, cap. XVII; 1325-1329); Sant Vicent Ferrer (Sermons: Reportationes sermonum Reuerendissimi Magistri Vicentii Ferrarii, predicatoris finis mundi, 1412-1418); el beneficiado en la sede de Valencia y escritor Bernat Fenollar (Regles d´esquivar vocables o mots grossers o pagesívols; 1492-1497); el historiador Martí de Viciana (Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia, III, p. 341; 1563); el historiador y eclesiástico Gaspar Escolano (Décadas de la historia de la insigne y coronada Ciudad y Reyno de Valencia, libro I, cap. XVI, c. 108; 1610); el escritor y notario Carles Ros (Epítome del origen y grandezas del idioma valenciano; 1734); el ilustrado Gregori Maians i Ciscar (carta al obispo Ascensi Sales; 1763); el escritor Vicent Venceslau Querol («Rimes catalanes» dentro de Rimas, 1877); el jurista y historiador Benvingut Oliver (Historia del derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia. Código de las costumbre de Tortosa, I; 1876) y el director-decano del Centre de Cultura Valenciana y director del diario Las Provincias Teodor Llorente i Falcó (En defensa de la personalidad valenciana, 1930); Sr. Camps: como profesores os recomendamos que cojáis de tanto en tanto un libro y que os documentéis antes de hacer el ridículo personalmente y, como presidente que sois, antes de dejar en ridículo a nuestro pueblo y su nivel educativo y cultural. Y os pedimos, en beneficio de todos los valencianos, que no cometáis la inconsciencia de volver a incitar un conflicto pernicioso.

    Estamos cansados de que, como profesores y profesionales, se nos encomiende educar a los jóvenes en el civismo, el conocimiento y el uso de la lengua, mientras desde el Gobierno que presidís nos desmienten día a día. Vuestro Gobierno, la administración de la Generalitat, Canal 9 y usted mismo, en sus intervenciones, proclamáis que la lengua propia no sirve para nada más que para los actos rituales y para el conflicto.

    Los profesores, de una parte, y usted, como presidente de la máxima institución valenciana, tenemos una responsabilidad cívica. Nosotros intentamos cumplirla con coherencia, rigor y honestidad. Esperamos que también vosotros sabréis cumplirla.