23/6/04

Una Habitación Propia

Hace un par de años realicé un estudio comparativo sobre temas recurrentes en literatura escrita por mujeres conscientes de su hecho de escritura y sobre los problemas que a la mujer han preocupado en el siglo XX (¡ojo! sin entrar en polémicas ya absurdas sobre la existencia o no de una literatura femenina) y partiendo de las teorías de una admirable escritora, sobre todo por lo que supuso para la mujer, tanto de su época y aun de la nuestra, hablo de Virginia Wolf.

El libro que usé para el estudio fue su novela Orlando, pero ahora me interesa una de las bases teóricas que construyeron no sólo esta novela sino toda su producción, y entre dichas bases, se encuentra el ensayo titulado Una habitación propia. El planteamiento, una mujer lo único que necesita para desarrollar su creatividad, concretamente escribir, es una habitación propia donde desaparecer de "sus tareas": maternales, conyugales, sociales... y 500 libras anuales.

Tanto al acabar el estudio como todavía hoy, me preguntaba que sí, los tiempos afortunadamente han cambiado, pero cuántas mujeres no gozan hoy de esa habitación propia, sobre todo porque no puedes ni siquiera alquilártela con 500 euros mensuales, sí en piso compartido, pero ya no es una habitación propiamente PROPIA. Aunque, al margen de esta reflexión, lo curioso es que los temas de preocupación de la mujer se repiten, a pesar de los años, en distintos contextos y a pesar de los pesares. Lo importante en cualquier caso, es sabernos en búsqueda de esa habitación propia, por mucho que las inmobiliarias se empeñen en que no la encontremos.

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