19/5/04

El Beso

Hola Churra! Lo leí y pensé que te gustaría leerlo, por alguna razón me recordó a ti. Bicos.

Esta nota junto con un artículo, Esos besos que mueven el mundo*, fue lo que me mandó Catuxa, una felina gallega o una gallega felina, según el momento en el que se la mire. No se equivocó, me gustó leerlo. Y como acaba su nota empieza este post: con besos.

Besos, es un libro en donde se repasa el simbolismo y el riesgo de besar, con una buena definición de beso bien dado, la regla de las cuatro “pes”, ideada por el escritor David D. Coleman: besos con paciencia, pasión, parsimonia y presión adecuada.

Cuenta nuestro libro, como la boca y los labios, más la suave humedad de la lengua se ha convertido en un paso imprescindible en el proceso sexual, casi para la inmensa mayoría de los humanos. Incluso algunas teorías psicológicas describen románticamente que esta necesidad de contacto entre bocas ha hecho que en los humanos se varíe la postura coital, para tenernos frente a frente, para poder besarnos. Puede ser tan agradable el beso que los expertos milenarios que inspiraron el Kamasutra aseguran que una sesión de besos en su debido orden pueden llevar al orgasmo a la mujer sin necesidad de otro contacto físico.

Pensar en los besos y en sus modos (y no hablo del beso de tornillo, de vaca, de mariposa, etc) me hizo recordar otros besos que huelen a recuerdo cercano, los besos de las madres a sus retoños. Me contaba en una ocasión una profesora rusa, que en su país hay en el acto de besar a los hijos antes de dormir una parte de superstición muy arraigada, el miedo a perderlos y no haber podido despedirse. Otros besos son de película, en algunas de estas los aprendimos a imitar, y hay besos de traición como el que Michael Corleone le da a su hermano después de ordenar su muerte en el Padrino.

Hay riesgos en los besos, como el mal aliento, las bacterias, los maridos cercanos o las amantes contrariadas son algunos ejemplos, pero aun así, algunos expertos cuentan que es una ventaja para mejorar el estado del organismo, al igual que el sexo. Diversos estudios, américanos por supuesto, pueden demostrar que fortalecen el sistema inmunológico porque favorece la regeneración de anticuerpos y promueve la actividad cardiaca y circulatoria, a pesar de que haya besos de infarto. Algunos aseguran que hasta puede alargar la vida. Aunque para riesgo, mucho ojo con los besos de araña, pues cuentan que en alguna especie, ahora mismo no recuerdo cual, el araño ha de asegurarse de atar bien a la araña, porque es tanto el placer que encuentra en sus besos ésta, que si se suelta se lo come. Lo malo es que el araño, que huye antes de que la araña exija su servicio de cama y comida, después la extraña.

Mando un beso bien dado, de esos de cuatro “pes”, mientras, espero a mi araño.

*Artículo publicado en el suplemento dominical del períodico La Voz de Galicia, Los Domingos de la Voz, del 11 de abril del 2004.

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