26/4/04

Recuerdos



Esta foto la he capturado directamente del blog de José Antonio Millán (Libros y bitios). Cuando la he visto, me ha dado un vuelco la nuez, la cual parece ser que es bastante prominente y destacada en el perfil de mi cuello. Algunas personas afirman que es un símbolo de virilidad, uno más entre tantos que tengo.

Soy hijo de un individuo que se pasaba muchas horas realizando actividades como las de la foto. Todavía tengo metida en la pituitaria el olor entre rancio y seductor de los tipos quemando en la doradora; de la madera vieja de los cientos y cientos de cajones que se usaban para guardar los miles de tipos; de la cola en polvo de carpintero al calentarla, esta vez repugnante (¡menos mal que era sólo para lomos muy gordos!)...

Esta foto me hace recordar los burros con los libros colgando; las prensas altas y pesadas como gigantes; las cizallas (¡que miedo!) con sus cuchillas y contrapesos que también servían para cortar mis cartulinas del colegio; el fascinante martillo de zapatero que se usaba para conseguir lomos redondos; las cajas con rollos de mil dorados y colores diferentes; el cacharro de la foto que no recuerdo si tenía nombre...

Recuerdo a mi madre sentada ante el telar cosiendo horas y horas meticulosamente montones de hojas y cuadernillos, a los que mi hermana les había quitado previamente las grapas; recuerdo a mi padre coloreando y puliendo pieles enteras, ves a saber de que pobre animal, que acabarían luciendo en una tesis doctoral a cambio de mucho dinero.

Nadie me obligó a aprender el oficio de encuadernador artesano (¡que lástima!) y nunca sabré si en algún momento pasó por la cabeza del viejo que yo fuese oficial heredero de su maestría. Todavía conservo las máquinas y todavía conservo los tipos, todavía conservo a mi madre para que me enseñe los entresijos de este hermoso oficio, que ahora repienso y recuerdo a través de esta foto. Todavía conservo las manos.

[Publicado por David]

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