19/2/04

Propongo un juego (II)

El insomnio, como la comida rápida y solitaria, o el estrés y quién sabe si fruto de las dos cosas a la vez, se está convirtiendo a menudo en tema de conversación entre conocidos y puede, que hasta en algunos casos, en un problema. Cuántos no habremos probado aplacar este estado con un libro, hasta que nuestros ojos poco a poco pierden la noción de lo escrito y caen sobre las páginas.

Los motivos de insomnio los hay sin duda, algunos los han reflejado en sus escritos, quizá para tranquilizar el alma y así volar o balear en paz.

"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta."

Eduardo Galeano, El Libro de los abrazos.

"Faltan tres días, luego dos, y Edgar no puede dormir. Sale temprano a pasear, cuando todavía está oscuro; deja el cálido refugio de las sábanas, que huelen a sueño. Su esposa se da la vuelta, soñando quizá. Duerme, mi amor."

Daniel Mason, El afinador de pianos.

Tranquiliza tu insomnio, pero anda cuéntame cómo.

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