4/2/04

Del Amor y Otros Demonios

Siguiendo los pasos domingueros de mi compinche, me encontré mirando el suplemento del domingo por el final, pertenecí siempre a ese club, sólo que yo encuentro una gran alegría no sólo cuando leo a Maitena sino también a Rosa Montero.

Dormir con el enemigo es el título del artículo publicado por la escritora este pasado domingo, en él habla de las relaciones amorosas tormentosas que a veces nos empeñamos en vivir los seres humanos, llegando incluso a la adicción en el sufrimiento de la relación. Concretamente la del escritor Eugene O’Neill y su tercera mujer Carlotta Monterrey. El escritor en medio del infierno de su amor era capaz de sentir cosas como las que dicta este párrafo:

Amante, te deseo, eres mi pasión, la borrachera de mi vida, mi éxtasis, el vino de mi alegría. Esposa, eres mi amor, y mi felicidad, y la palabra que está tras mi palabra, y la mitad de mi corazón. Madre, tú eres mi reencuentro después de haberme perdido, eres mi final y mi principio.

Esta historia no nos es ajena, el mundo está lleno de historias parecidas, Eugene y Carlotta, Diego Rivera y Frida Khalo, Henry Miller y Anais Nin, Picasso y sus mujeres, la propia Gala con Dalí, Juan Ramón Jiménez y Zenobria Camprubí… por citar algunas que pertenecen a la historia literaria y artística de sus protagonistas difundida en sus palabras o pinturas, expresiones artísticas del alma que los hizo grandes y villanos a la vez. En la vida real cada uno puede estar pensando ahora mismo en una, quizá la propia ¿quién lo sabe? diría otro sabio.

Rosa Montero acaba con una reflexión: lástima que en la vida real las historias de amor no se detengan cuando comes perdices.

Es cierto, una verdadera lástima.

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