30/1/04

Nos Quedamos Sin Sonrisa

La Princesa está triste ¿Qué tendrá la Princesa? Pues ni más ni menos que este año se queda sin poder leer el Premio Sonrisa Vertical 2004 porque se ha declarado desierto. Y lo peor o lo mejor (en estos casos no se sabe) es que los encargados de la organización se están planteando abandonar el proyecto.

Las razones alegadas en esta convocatoria han sido dos principalmente:
- Mucha tensión erótica y poca calidad literaria.
- Calidad literaria y poca tensión erótica.

La creación del Premio Sonrisa Vertical supuso en los primeros años de transición un respiradero a la represión vivida anteriormente, una rienda suelta a los sentimientos eróticos, es el propio Berlanga, uno de los creadores del premio el que dice que a él la represión le parecía un invento maravilloso, porque lograba que todos nos convirtiéramos en obsesos sexuales. Quizá porque no hay represión, me parece a mí que el género erótico está en decadencia y que los lectores acudimos a él con desgana.(...) En esta época, se apunta en un artículo un tobillo todavía era todo un tobillo y un ombligo era un señor ombligo. Ahora un tobillo es un pedazo de hueso que echamos en la olla para hacer caldo y un ombligo es eso que vemos en televisión cada dos minutos, mientras bebemos caldo y pensamos cansinamente “mira, otra tía en pelotas”.

Personalmente hecho de menos una Lolita o Ada y el Ardor de Nabokov, un Delta de Venus de la Nin, episodios del Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio de Henry Miller, algunos capítulos ocho mágicos en la literatura cubana como es el de Zoé Valdés en La Nada Cotidiana donde nos presenta el Paradiso de Lezama Lima y por qué no, una revolución como la que supuso la novela de Almudena Grandes, Las edades de Lulú, que en poco tiempo fue traducida en 19 idiomas, vendió cerca de un millón de ejemplares y al año siguiente (1990) Bigas Luna se atrevió con la película.

Esto me hace plantearme algunas preguntas, ¿qué nos está pasando? ¿no podemos aunar erotismo y calidad literaria? Será que estamos demasiado hartos de sexo, que el erotismo ya no tiene cabida o que es la propia sociedad la que es pornográfica por sí.

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