Vermeer
Mientras esa mujer del Rijksmuseumcon esa calma y concentración pintadassiga vertiendo día tras díala leche de la jarra al cuencono merecerá el Mundoel fin del mundo.
12/07/10
(B)ersos (II)
09/07/10
Memorias
08/07/10
(B)ersos...
Las grandes esperanzas
[…]
Cada mañana me pregunto cuántos somos
nosotros y de quién venimos,
y qué precio pagamos por esa confianza.
O quizá
no venimos tampoco para eso.
La cuestión se reduce en estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente- ni siquiera
las grandes esperanzas que estan puestas
todas sobre nosotros, todas
y así pesan.
01/07/10
Mi retórica IV: Hipérbole
El cuerpo hiperbólico de Lino paró multiorgánicamente delante de nuestras narices; situación exagerada de la vida. A partir de ahí viví la enormidad de su falta en mi día a día. Tan grande fue esta pérdida y tanta la responsabilidad que a partir de ésta cayó sobre mí, que hizo que, paradójicamente, no pudiera ni pensarlo, como aquella letra de canción: y la verdad no sé por qué, se me olvidó que te olvidé, aunque nada se me olvida. Porque ahora, al cerrarse el ciclo, los espacios y la rutina compartida llevan su nombre.
12/01/10
Mi retórica (III): Comparació
Una dona sense un homeés com un peix sense bicicleta.
08/01/10
Cinco años después… Porque Sueño (II)

Le cojo gusto a leer. Me meto dentro de cualquier libro que cae en mis manos y sólo me retiro de él cuando cae el telón. Un libro es un mundo, un mundo concebido, un mundo con un principio y un fin. Cada página de un libro es una ciudad. Cada línea es una calle. Cada palabra es una morada. En la casa cuya forma es “camello”, hay un camello. Dentro de la cabaña “oca”, una oca me espera. […] No intento recordar las cosas que ocurren en un libro. Esta mañana, al salir de mi libro, sentía una deliciosa sensación de embriaguez y espacio, una gran impaciencia, un magnífico deseo. Lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar. Si casi todas las palabras de esta noche han pasado por mis ojos como el agua del mar por los costados de un navío, las pocas palabras que he retenido han grabado en mi espíritu una marca indeleble.
Un regalo inesperado. No sabía que se había traducido L’avalée des avalés (El valle de los avasallados de Réjean Ducharme), el libro amuleto del protagonista de la película Léolo, Léolo Lozone. Estoy nerviosa por comenzarlo y todo… ¿Qué cosas no?
Gracias a Ediciones Doctor Domaverso y a su traductor, Miguel Rei, por la iniciativa.
28/12/09
Mi retórica (II): erotismo y metáfora
El erotismo es al sexo lo que la metáfora al lenguaje. Una invención que amplía su capacidad expresiva, a la vez que la hace más o menos equívoca. Tenemos que tomarnos las metáforas en serio, pero no al pie de la letra. De lo contrario, puesto que los dientes son perlas, las caries las tratarían los joyeros en vez de los dentistas. Las metáforas, como otros juegos del lenguaje, son una sorpresa ingeniosa que interesa, divierte o emociona. Suponen un lujo, es decir, algo innecesario que acaba siendo necesario. Rompe de alguna manera el utilitarismo del lenguaje –transmitir información- para recrearse en el mismo lenguaje, en su belleza, en sus juegos.
José Antonio Marina, El rompecabezas de la sexualidad.
13/12/09
Ella y Él
Ella le contó que muchas veces creyó que iba a ser alguien, no el alguien que todos somos, sino ALGUIEN, así, en mayúsculas, de estos que siempre quedan en la memoria de los alguienes en minúscula.
-¿Y qué querías ser?- Preguntó Él.
- La verdad, es que viéndolo desde la distancia, no lo sé. Supongo que artista. Me encantaba el teatro y se me daban bien los dos tonos, el dramático y el cómico. Pero ante todo tenía que ser culta, quiero decir… de nivel. No me valía ser una artista de paso, de éxito rotundo pero momentáneo. Yo nunca trabajaría con cualquiera.- Contestó Ella.
-¿Qué te queda de aquel sueño?
-Un pintalabios rojo.- A Ella, por un momento, se le pasó por la cabeza la fecha de caducidad del pintalabios, sabe que lo compró cuando quiso imitar a Camille O’Sullivan y a la cantante negra de The Bellrays.
-Pero por qué creías…- intentó continuar Él, pero Ella se había emocionado con los recuerdos.
-¡Ah! Y escritora, también quería ser escritora. Me imaginaba como Ana María Matute, o Carmen Martín Gaite, incluso como Gloria Fuertes o Gianni Rodari, hasta que descubrí a Galeano y quise ser mundo. Así quería ser yo: ALGUIEN para ser MUNDO.
-…que serías ALGUIEN. ¿Quién te lo hizo pensar?- Acabó la frase Él.
-La felicidad, el talento y la inocencia. Supongo. Bueno… y mi madre.- Tenía clara la respuesta Ella, a pesar del tartamudeo de la última parte.
-¿Qué te queda?
-Una libreta de notas y un blog intermitente.
05/12/09
Volar y Leer
Observen el vuelo de la abeja. Va de flor en flor, hace sus libaciones. Ustedes se enteran de que va a transportar en sus patas el polen de una flor al pistilo de otra flor. Eso leen en el vuelo de la abeja. En un vuelo de pájaros que vuela bajo —se le llama un vuelo, pero en realidad es un grupo a cierta altura—leen que se acerca una tempestad. Pero ellos ¿leen acaso? ¿Lee la abeja que ella sirve para la reproducción de las plantas fanerógamas? ¿Lee el pájaro el augurio de la fortuna, como se decía antes, o sea, la tempestad? Ése es el asunto. Después de todo, no se puede afirmar que la golondrina no lea la tempestad, pero tampoco es seguro.
JACQUES LACAN, La función de lo escrito
Cita introductoria del libro El padre de Blancanieves, de Belén Gopegui.
20/11/09
Mi Retórica (I)
Abrir, cerrar, ducharse, vestir a medias, desayunar,
vestir a enteras, compartir, partir,
trabajar, hablar y hablar, estudiar, leer, cenar,
conducir, aprender, enseñar, escuchar , seducir…
Anotar.
Notar.
Polisíndeton, el ritmo deseado
Abro y cierro mis sábanas al levantarme, y te miro
una vez más
y después de ducharme y vestirme y desayunarnos, te miro
y sonreímos
una vez más.
Y tengo suficiente por hoy.
